
DIÓCESIS DE PEREIRA
PARROQUIA SAN JOAQUÍN
¡Bienvenidos! Aquí exploraremos las adecuaciones arquitectónicas y remodelaciones de la Parroquia San Joaquín de la Diócesis de Pereira, desglosando el concepto detrás de cada elemento que transforma este espacio sagrado en un refugio de paz y belleza.

RESULTADO
El proyecto de mejora del espacio litúrgico ha dado como resultado un ambiente que no solo es visualmente atractivo, sino que también eleva el espíritu de los fieles. Al incorporar signos y materiales dignos que invitan a la reflexión y a la conexión con lo divino, las texturas cuidadosamente seleccionadas y una paleta de colores que evocan paz y reverencia han transformado y renovado el espacio, fortaleciendo la fe de los asistentes. Este nuevo diseño dignifica el lugar sagrado, convirtiéndolo en un refugio espiritual que inspira y nutre la fe de la comunidad.

OBJETIVO PRINCIPAL
Diseñar el altar mayor con sus laterales, junto con el mobiliario litúrgico y un área destinada a las confesiones en la parroquia San Joaquín de Pereira, Risaralda, prestando especial atención al detalle para garantizar que el presbiterio, sus elementos y los espacios se eleven no solo como una estructura imponente, sino como un signo visible de la fe que alberga el templo, creando un ambiente propicio para la adoración, con iluminación y elementos cuidadosamente planificados que realcen la presencia de lo divino.


PROCESO
El éxito de este proceso radica en el diseño y en la meticulosa selección de materiales, donde la piedra se erige como protagonista, otorgando al proyecto una estética refinada y duradera. Este material, reconocido en la arquitectura como especialmente digno para espacios sagrados, no solo garantiza calidad, sino que también enriquece el entorno con su carácter atemporal. Cada detalle ha sido pensado para crear un equilibrio perfecto entre belleza y resistencia, asegurando que el proyecto perdure en el tiempo. Así, se logra una obra que no solo es visualmente impactante, sino también un legado para las generaciones futuras.


VITRAL 1:
ALEGORÍA AL BAUTISMO DEL ESPÍRITU. EL AGUA Y LA LUZ DEL NUEVO NACIMIENTO
Concepto del vitral:
1- Formas fluidas en azul y blanco Representan el agua bautismal que purifica y da nueva vida. El movimiento en espiral y descendente evoca el dinamismo del Espíritu Santo que actúa en el alma a través del Bautismo. El color azul profundo sugiere el misterio y la inmersión, mientras que los tonos claros reflejan la pureza y la regeneración.
2- Luz dorada descendente: Simboliza la gracia divina que desciende del cielo. Es una alusión directa al Cirio Pascual, signo de Cristo Resucitado, cuya luz guía al neófito desde la muerte del pecado hacia la vida eterna. Esta luz también hace referencia a la unción con el Santo Crisma, que consagra al bautizado como sacerdote, profeta y rey.
3- Líneas envolvente: Las líneas envolventes son como brazos de gracia que envuelven al nuevo hijo de Dios, indicando su incorporación a la Iglesia.

VITRAL 2:
ALEGORÍA DEL MISTERIO EUCARÍSTICO, EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO.
Concepto del vitral:
1- Rojos intensos ondulantes: Representan la Sangre de Cristo, derramada por la redención del mundo. Las formas curvas evocan el dinamismo del sacrificio perpetuado en cada Eucaristía, como una corriente viva que envuelve y transforma.
2- Centro dorado en forma ascendente: Es una alegoría del Cuerpo glorioso de Cristo en la Eucaristía, que asciende desde el sacrificio hacia la gloria junto a nuestra oración. Este trazo dorado al centro simboliza la Presencia Real, resplandeciente y activa en medio de la comunidad adoradora. La forma recuerda una llama que arde, evocando el amor ardiente del Corazón Eucarístico.
3- Movimientos en espiral hacia el centro: Sugieren la atracción centrípeta de los fieles hacia el misterio, como una llamada continua a adorar, contemplar y recibir al Señor. La espiral también puede representar el misterio insondable de Dios, siempre accesible y a la vez infinito.


ALGUNAS IMAGENES DEL PROCESO DE RESTAURACIÓN




DISEÑADO POR:
